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sábado, 2 de julio de 2011
Libertad, divino tesoro
Cada vez estoy más lejos de los dogmas.
Creo que es la edad.
Los dogmas son tranquilizadores, nos amparan.
Todavía no me animo, en algunas cosas, a levantar la voz y vivir pateando dogmas.
(Bueno, algunos sí)
¿Qué es la libertad entonces?
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Karina
jueves, 23 de junio de 2011
"La frustración innecesaria en la infancia"
Vivimos en una Sociedad, donde desde la más tierna infancia, se nos enseña a soportar la frustración. Existe la creencia generalizada, de que si no hay frustración marcada por los adultos, los bebés y los niños-as, no logran tener ningún límite a su demanda (“perversos polimorfos”) y como consecuencia, devienen en sujetos anti-sociales y no adaptados.
Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo evitar que nuestros hijos se malcrien: "No lo cojas en brazos" "No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego te toman el brazo". "No transijas, pues se subirán a las barbas". Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través de la frialdad, a ser "Duros", que no fuertes.
Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros "porque la vida es así". Poco a poco, nos distanciamos de nuestro instinto protector, y de nuestro sentido común, para ser máquinas que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas, aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando hablamos de límites, educación, autoridad, frustración...?.
Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad, para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos), violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas. Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMAS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿A quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida o una presencia en los momentos de mayor necesidad? ¿A quién le hace daño el amor?
Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la frustración de las necesidades afectivas. La única frustración saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo.
Consumismo de la Tv. no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta estas necesidades vacías.
Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar. Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizacíones, sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación, lo observado responde generalmente a lo "normal" y estadístico para la sociedad actual , ignorando y desconociendo lo que pudiera ser "lo sano". Intentan imponer con sus criterios, lo que hace la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un biberón dado con contacto y amor) , es negarnos una experiencia esencial en la vida:
Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé, explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite, es lo que crea confianza y seguridad en la vida.
Es lo que posibilita el vínculo. El apego seguro. Los padres, y el profesorado están a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio
Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de relación, ese " hilo mágico" como me gusta llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera infancia.
Ese "hilo mágico", se llama VINCULO, y su base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.
Yolanda González
Presidenta de la A.P.I.R. (Asociación de Psicoterapia y Prevención infantil).
Publicado en el foro de Lactancia Materna
Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo evitar que nuestros hijos se malcrien: "No lo cojas en brazos" "No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego te toman el brazo". "No transijas, pues se subirán a las barbas". Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través de la frialdad, a ser "Duros", que no fuertes.
Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros "porque la vida es así". Poco a poco, nos distanciamos de nuestro instinto protector, y de nuestro sentido común, para ser máquinas que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas, aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando hablamos de límites, educación, autoridad, frustración...?.
Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad, para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos), violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas. Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMAS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿A quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida o una presencia en los momentos de mayor necesidad? ¿A quién le hace daño el amor?
Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la frustración de las necesidades afectivas. La única frustración saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo.
Consumismo de la Tv. no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta estas necesidades vacías.
Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar. Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizacíones, sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación, lo observado responde generalmente a lo "normal" y estadístico para la sociedad actual , ignorando y desconociendo lo que pudiera ser "lo sano". Intentan imponer con sus criterios, lo que hace la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un biberón dado con contacto y amor) , es negarnos una experiencia esencial en la vida:
Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé, explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite, es lo que crea confianza y seguridad en la vida.
Es lo que posibilita el vínculo. El apego seguro. Los padres, y el profesorado están a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio
Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de relación, ese " hilo mágico" como me gusta llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera infancia.
Ese "hilo mágico", se llama VINCULO, y su base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.
Yolanda González
Presidenta de la A.P.I.R. (Asociación de Psicoterapia y Prevención infantil).
Publicado en el foro de Lactancia Materna
Publicado por
Karina
lunes, 14 de marzo de 2011
Otro texto de Laura Gutman
"Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría.
Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.
Cada especie de mamíferos tiene un tiempo diferente de evolución hacia la autonomía. En reglas generales, podemos hablar de autonomía cuando la criatura está en condiciones de procurarse alimento por sus propios medios y cuando puede sobrevivir prodigándose cuidados a sí mismo sin depender de la madre.
En muchos casos va a necesitar de la manada como ámbito de vida, y es la manada que va a funcionar también como protectora contra los depredadores de otras especies o de la propia.
Entre los humanos del mundo “civilizado”, pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros.
Luego raramente estaremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferas logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-, muy pocas veces permaneceremos desnudas para reconocernos, y seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad. Si es que a esta altura podemos llamarla como tal.
El niño sobrevivirá. Cumplirá un año, dos, o tres. Seguiremos nuestras reglas en lugar de seguir nuestros instintos. Estimularemos a los niños para que se conviertan velozmente en personas autónomas. Los abandonaremos muchas horas por día. Los castigaremos. Nos enfadaremos. Visitaremos especialistas para quejarnos sobre cómo nos han defraudado estos niños que no son tan buenos como esperábamos.
A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de “oler” eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores."
Es verdad hemos dejado el instinto de lado para convertirnos en el buen manual de instrucciones de la madre moderna: no lo malcries, no lo tengas mucho a upa, dale más leche a la noche para que duerma más, que sea independiente de chiquito, que no te tome el tiempo. Así, a veces, parece que actuamos más para el público (parientes, amigos, allegados, entre otros) que para nuestros hijos, y entonces respondemos a todos esos mandatos de la madre moderna cuando al hacerlo se nos retuerce el corazón.
Hay mamás que no piden no bañen a sus bebés cuando nacen porque es "pedir demasiado", otras tal vez porque si el médico no lo sugiere cómo ella lo va pedir, y otras ni siquiera se lo cuestionan o no se les cruza por la cabeza que son ellas quienes deben decidir qué se les hace y qué no a sus bebés recién nacidos. Casi siempre se realizan prácticas por convensión a todos los bebés, lo necesiten o no, no les parece demasiado brusco el cambio?
Decidan ustedes sobre sus bebés, preguntenle al médico qué prácticas, sondas, baños, luces, vacunas no son estrictamente necesarios al momento de nacer y los días posteriores. Respetemos ese pasaje del útero a la civilización tecnológica.
Yo pedí que no bañen a mi bebé y así se hizo. Y lo olí mucho, muchísimo, y ese olor íntimo y maravilloso será inolvidable mientras viva.
Agradezco a http://www.cuatroenlacama.com/ porque de allí copié el texto de Laura Gutman.
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Karina
jueves, 24 de febrero de 2011
El futuro en nuestras manos
"En todas partes existe la preocupación por la paz en el mundo. Pero esa paz no llegará por plegarias, ni por la tecnología, ni por el dinero, ni por la religión, sino a través de las madres. Ésa es mi creencia fundamental. Considero a la madre la primera maestra en la compasión. El primer día de mi nacimiento empecé a aprender y a experimentar la compasión y el afecto maternales. Ésa es la parte más importante de una familia sana, condición para una humanidad sana."
Dalai Lama
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Karina
martes, 22 de febrero de 2011
10 cosas que he aprendido de mi hijo
"10 cosas que he aprendido de mi hijo es un carnaval de blogs cuyo propósito es hacernos reflexionar, compartir, reír, emocionarnos y facilitarnos una mirada en retrospectiva acerca de cuánto hemos aprendido desde que emprendimos el camino de la maternidad."
Me pareció hermosa la propuesta, fue un maravilloso ejercicio pensar en qué me había enseñado hasta ahora mi pequeñito de casi un año. Por supuesto que esta lista podría ser mucho más larga, y sé que seguirá creciendo siempre.
León me enseñó:
1. A tener paciencia.
2. Que una carcajada o una caricia me pueden cambiar el día, que su mirada a los ojos me pone la piel de faisán (disculpen, yo no tengo piel de gallina, ja ja!).
3. Me enseñó que mis fuerzas son mas poderosas de lo que pensaba.
4. Que tengo la capacidad de sentir un amor más que incondicional, y de entregarme sin reservas. Y comprendí entonces, por qué cuando yo le decía a mi mamá te amo, ella me contestaba "yo más".
5. Me enseñó lo que es un ser sin un atisbo de rencor ni venganza.
6. A sentirme más amada, importante y necesitada que nunca antes en mi vida.
7. A sentir que la vida se me hace muy corta a partir de su nacimiento, y a saber qué es el miedo.
8. Me enseñó el sentido de mis tetas, y el maravilloso placer de amamantar en el silencio de la madrugada.
9. Me hizo enfrentar con mis sombras y contradicciones.
10. Me enseñó también que así como él se llama León, yo por él me convierto en una leona.
Blogs que ya participaron:
Me pareció hermosa la propuesta, fue un maravilloso ejercicio pensar en qué me había enseñado hasta ahora mi pequeñito de casi un año. Por supuesto que esta lista podría ser mucho más larga, y sé que seguirá creciendo siempre.
León me enseñó:
1. A tener paciencia.
2. Que una carcajada o una caricia me pueden cambiar el día, que su mirada a los ojos me pone la piel de faisán (disculpen, yo no tengo piel de gallina, ja ja!).
3. Me enseñó que mis fuerzas son mas poderosas de lo que pensaba.
4. Que tengo la capacidad de sentir un amor más que incondicional, y de entregarme sin reservas. Y comprendí entonces, por qué cuando yo le decía a mi mamá te amo, ella me contestaba "yo más".
5. Me enseñó lo que es un ser sin un atisbo de rencor ni venganza.
6. A sentirme más amada, importante y necesitada que nunca antes en mi vida.
7. A sentir que la vida se me hace muy corta a partir de su nacimiento, y a saber qué es el miedo.
8. Me enseñó el sentido de mis tetas, y el maravilloso placer de amamantar en el silencio de la madrugada.
9. Me hizo enfrentar con mis sombras y contradicciones.
10. Me enseñó también que así como él se llama León, yo por él me convierto en una leona.
Blogs que ya participaron:
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Karina
Feminismo, maternidad o la tercera posición
Desde que empecé a investigar temas sobre maternidad me encontré con muchas cosas que no conocía. Soy curiosa y cuestiono la masividad, casi siempre. Me resulta sospechoso lo que conforma a todo el mundo, no le creo (gracias a muchos años de psicoanálisis y de mi paso por la Facultad de Filosofía y Letras). Siento que en lo masivo se esconde el miedo, el riesgo de hacer otra cosa; custionar implica tomar posición, implica decidir, implica tomar partido, poner el cuerpo. Hacer y no cuestionar es tranquilizador.
Con estos antecedentes, cuando me enteré que estaba embarazada, empezó mi investigación. Para alguien curiosa como yo, Internet es lo que una torta de chocolate para un goloso. Así llegué, por ejemplo, al parto respetado. De hecho me enteré de la ley argentina de parto respetado en una lista feminista a la que estaba suscripta. Leí, invierno del 2009, un debate interesantisimo sobre la maternidad en esa lista, RIMA (Red Informativa de Mujeres).
Ahí conocí Dando a Luz, ahí, la periodista Martha Dillon me recomendó a una obstetra: Claudia Alonso, que fue mi obstetra y a mi partera Mirta Merino.
A partir de ahí me zambullí en la crainza con apego, en la lactancia prolongada, en el colecho. Abrazo estas teorías y prácticas porque creo que es lo mejor para mi hijo, porque creo en el biencriar. Porque creo que el amor nunca sobra si respetamos las individualidades. Porque como madre tengo la responsabilidad de criar, no sólo a un hijo, sino a un ser social, y me parece que en este tipo de crianza está implicado el nuevo paradigma, que tenemos la posbilidad de criar mejores personas, menos egoístas. Pero además de todo eso tengo intereses personales por fuera de la maternidad, entonces me pregunto ¿qué pasa con las conquistas de las mujeres? ¿Cómo se llevan estas teorías y el feminismo?
Seguiré investigando, y les contaré...
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Karina
miércoles, 16 de febrero de 2011
Laura Gutman - Newsletter febrero
Patriarcado, represión sexual y partos dolorosos
Las mujeres llevamos varios siglos de historia sumidas en la represión sexual. Esto significa que hemos considerado al cuerpo como bajo e impúdico, a las pulsiones sexuales malignas y a la totalidad de las sensaciones corporales, indeseables. ¿En qué momento aprendemos que no hay lugar para el cuerpo ni el placer?
Las mujeres llevamos varios siglos de historia sumidas en la represión sexual. Esto significa que hemos considerado al cuerpo como bajo e impúdico, a las pulsiones sexuales malignas y a la totalidad de las sensaciones corporales, indeseables. ¿En qué momento aprendemos que no hay lugar para el cuerpo ni el placer?
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Karina
lunes, 7 de febrero de 2011
Quienes somos los que "estamos bravísimos"?
Hace bastante tiempo que escucho e incluso lo he dicho yo misma, "hoy los chicos están terribles". La maternidad me hace reflexionar sobre muchos temas y sin dudas me ha cambiado la perspectiva desde la que miro la vida pasar. Este es el caso.
Podemos custionarnos al menos ciertas prácticas o conductas adultas? No será que los adultos somos los que estamos terribles? No será que los niños son el espejo en el que se reflejan nuestras más grandes debilidades? Cómo llenamos nuestros vacíos existenciales, comprando electrodomésticos y creyéndonos que la vida cómoda es la solución? No lo es, pero es más placentero; ahora, el vacío sigue vacío. Y los niños son depositarios de eso, a ellos también les enseñamos, con nuestro ejemplo que cuanto más moderna es la Play, más felices serán. O acaso el papá del niño Play 24 no tiene el celular más moderno? Pobre papá y mamá que trabajan tantas horas por día para sostener un nivel de vida que le ofrece unas hermosas vacaciones, una hermosa casa, y muy poco tiempo para jugar. Me parece que para los niños no es tan importante ver los dibujitos en un LSD, tal vez sea más importante que los alentemos a jugar desde que son pequeñitos.
Será verdad que "los chicos necesitan límites, ellos te los piden", o será que lo que necesitan es ser escuchados, será que necesitan más tiempo nuestro para jugar con ellos?
Preguntémonos qué nos pasa a nosotros, qué nos pasó, cuándo y por qué nos pusimos bravísimos!
Podemos custionarnos al menos ciertas prácticas o conductas adultas? No será que los adultos somos los que estamos terribles? No será que los niños son el espejo en el que se reflejan nuestras más grandes debilidades? Cómo llenamos nuestros vacíos existenciales, comprando electrodomésticos y creyéndonos que la vida cómoda es la solución? No lo es, pero es más placentero; ahora, el vacío sigue vacío. Y los niños son depositarios de eso, a ellos también les enseñamos, con nuestro ejemplo que cuanto más moderna es la Play, más felices serán. O acaso el papá del niño Play 24 no tiene el celular más moderno? Pobre papá y mamá que trabajan tantas horas por día para sostener un nivel de vida que le ofrece unas hermosas vacaciones, una hermosa casa, y muy poco tiempo para jugar. Me parece que para los niños no es tan importante ver los dibujitos en un LSD, tal vez sea más importante que los alentemos a jugar desde que son pequeñitos.
Será verdad que "los chicos necesitan límites, ellos te los piden", o será que lo que necesitan es ser escuchados, será que necesitan más tiempo nuestro para jugar con ellos?
Preguntémonos qué nos pasa a nosotros, qué nos pasó, cuándo y por qué nos pusimos bravísimos!
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Karina
miércoles, 2 de febrero de 2011
Todo cambia
Hace mas o menos sesenta años atrás se fajaba a los bebés. Hoy nos parece un horror.
¿Cuántas prácticas que hoy realizamos a nuestros bebés con el aval de los médicos, más aún, impulsadas por ellos, dentro de sesenta años nos parecerán un horror?
¿Cuántas prácticas que hoy realizamos a nuestros bebés con el aval de los médicos, más aún, impulsadas por ellos, dentro de sesenta años nos parecerán un horror?
Publicado por
Karina
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